Con una forma de vestir excéntrica y un personaje que buscaba atención y que atraía el interes del público, su vida era tan colorida como su trabajo. De hecho, incluso su muerte fue dramática, ya que fue enterrado en una cripta debajo de un escenario en un teatro-museo que está dedicado a él en su ciudad natal de Figueres, en Cataluña, España.
El museo en cuestión, el Museo Dalí de Figueres, fue un teatro histórico en la ciudad que el creció y donde se mostró una de las primeras exposiciones públicas del arte del joven Dalí. Fue destruido durante la Guerra Civil Española y reconstruido en la década de 1960 como un museo dedicado al hijo más famoso de la ciudad. Luego se volvió a abrir como un museo en los años 70 y se expandió en los años 80.

