La Última Cena, una de las obras maestras más famosas de da Vinci y una de las pinturas más reconocibles de la historia del mundo moderno, se encuentra en una pared del refectorio del Convento de Santa Maria delle Grazie de Milán. A pesar del desastroso método experimental utilizado en la creación de la obra, el paso del tiempo, los daños infligidos durante la Segunda Guerra Mundial y los inadecuados esfuerzos de restauración en el siglo 19, esta icónica pintura mural permanece y es una visita obligada mientras se pueda.
En el siglo 20, se emprendió un extenso proyecto de restauración de 22 años para salvar la pintura, que finalmente concluyó en 1999. Aunque este esfuerzo ayudó a prolongar la vida de la obra, los daños siguen siendo graves. No obstante, los visitantes siguen acudiendo en masa a contemplar esta obra cautivadora e impresionante, y muchos regresan una y otra vez. Si ha reservado un alquiler de casa en Milán o incluso si sólo dispone de un día en Milán durante sus vacaciones en Italia, una visita a La Última Cena es una obligación absoluta, pero esto es lo que debe saber si está planeando una visita...
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